Que los niños se desenvuelvan bien en otro idioma se está convirtiendo en una de las prioridades de los padres de familia, sobre todo dado el contexto global de la sociedad actual. Sin embargo, en ocasiones nos encontramos con un desinterés por su parte. ¿Qué hacer en esa situación?  Ana Marsá, Coordinadora de Comunicación de TEMS, The English Montessori School, nos da las claves.

Desde casa, es necesario transmitir al niño la importancia de los idiomas desde una perspectiva apasionante y útil para su futuro. Nunca como una obligación y, ante todo, no mostrar rechazo, insinuar que el aprendizaje de un idioma es complicado o hacer comentarios como “tienes mal oído”, “se te dan mal los idiomas”, etc. Esto podría ser el principio del fin de una oportunidad de oro. Una de las claves para que los niños no adopten una posición esquiva a los idiomas es introducir poco a poco actividades, juegos e inmersiones lingüísticas en diversos contextos, que se adapten a ellos. Por supuesto, la edad es muy importante, ya que cuanto antes se pongan en práctica los siguientes consejos que os vamos a mencionar, mejor serán recibidos por los niños.

En primer lugar, es vital conocer la forma en la que mejor aprenden nuestros hijos. ¿Cuáles son sus gustos, y con qué actividades disfrutan más? ¿La danza, el deporte, la música…? Los idiomas pueden introducirse en todos estos ejercicios cotidianos que ya sabemos que disfrutan realizando, y serán gratamente bienvenidos. En caso de que las actividades extraescolares no puedan realizarse incorporando estos idiomas, un método sencillo para el aprendizaje de otras lenguas es motivarles a consumir contenido en el idioma objetivo: Películas, series, música, audiocuentos…

Además, aparte de estas actividades que pueden darse en su tiempo libre o en la escuela, también podemos introducir los idiomas en el juego a través de tarjetas de palabras, puzzles, cuentos, inventos con las instrucciones en otro idioma… ¡Es a través del juego y la indagación que los niños aprenden más y mejor!

Por otro lado, una de las claves para normalizar el uso de idiomas en el día a día es incorporarlo en casa y dotarle de un uso cotidiano. Pequeños gestos tan sencillos como los buenos días, pedir por favor o dar las gracias en otro idioma, aunque no tengan un impacto directo en la evolución del vocabulario, sí que ayudan a que el niño normalice el uso del idioma fuera de las aulas y gane confianza en sí mismo.