Hay muchas opciones que complementan el cepillado como la seda dental, los colutorios o los cepillos interproximales, aunque ninguna de ellas es tan efectiva como el uso habitual de un irrigador bucal. ¿En qué consiste?

La irrigación es una técnica de agua a presión que consigue eliminar todos los restos de comida y placa a los que parece imposible llegar con el cepillo.

BENEFICIOS DEL USO DE UN IRRIGADOR BUCAL

  • Reducción de la placa dental. Es el complemento perfecto para la limpieza interdental, pues eliminan fácilmente la placa de las zonas donde el cepillo no puede llegar.
  • Encías más sanas. La inflamación y el sangrado de las encías se reduce con el masaje que ofrece la presión del agua, ayudando a prevenir la gingivitis o la periodontitis.
  • Mayor sensación de limpieza. Tras el cepillado, aplicar agua o enjuague bucal a través del irrigador nos permite conseguir un frescor más duradero durante el día.

A diferencia de los enormes irrigadores existentes en el mercado, aparecen nuevos formatos como los Irrigadores MINI Roaman, que están adaptados al uso cotidiano. Pese a su pequeño tamaño resultan ser igual de efectivos que los profesionales. Este pequeño irrigador es fácilmente transportable (sin cables) y supone una revolución en el sector tanto por su diseño, su tamaño y su tecnología, pues cuentan con una carga de batería que dura entre 15 y 30 días. Es la opción perfecta para los que usan brackets, ya que su formato mini permite llevarlo a cualquier parte.