Si ayudamos a nuestros hijos a desarrollar la creatividad desde pequeños, en un futuro, entre otras cosas, serán más innovadores, imaginativos, originales, curiosos, resolutivos, entusiastas e, incluso, tendrán mayor confianza en ellos mismos. Entonces, ¿cómo podemos aprovechar este verano para hacer actividades con nuestros hijos que estimulen su creatividad?  International Collegue Spain Madrid nos da algunas ideas.

  • Leer libros. Una de las actividades más importantes para desarrollar en los niños diferentes capacidades, entre las que se encuentra la creatividad, es la lectura. Por ello, es importante que nuestros hijos se rodeen de libros adaptados a su edad y en su lengua materna desde muy pequeños. Primero, tendremos que acompañarlos en la compresión de la propia historia, pero, poco a poco, ellos mismos comenzarán a ser capaces de leerlas y sumergirse en ellas.
  • Escribir un diario con sus propias aventuras, que también puede ser dibujado o en video. Así, cuando vuelvan al colegio tendrán su propio proyecto personal, con todos sus recuerdos e historias de vacaciones que poder contar, para enseñárselo a sus amigos.
  • Crear juegos que les permitan explorar el entorno y, a la vez, salir de él a través de su propia imaginación. Cuando los niños están ideando un juego, están haciendo un ejercicio de creatividad incluso más intenso que durante el propio desarrollo del juego. Algunas actividades que podemos hacer con ellos son, por ejemplo, la construcción de una cabaña en su misma habitación, una fortaleza mediante cajas, disfrazarnos o jugar a buscar un tesoro.
  • Dibujar siempre es una de las actividades más creativas que podemos desarrollar. No se trata de copiar una imagen, ni de que los dibujos se ajusten a la realidad en forma y color, sino de pintar lo que imaginemos, sin límites. Para ello, podemos intentar adivinar lo que quieren dibujar mientras lo van haciendo, proponerles pintar cosas cambiando los colores, lanzarles preguntas para que pinten una respuesta (como ellos quieran) o crear cuentos e historias. ¡Todo lo que se nos ocurra! Ya sea con rotuladores, ceras, pinceles o con las propias manos, ¡los materiales y las técnicas son lo de menos!
  • Cambiar la utilidad de ciertos materiales también es muy buen ejercicio para estimular la creatividad. En este sentido, podemos hacer manualidades con materiales reciclados y originales. Por ejemplo, collages rellenando huecos con todo lo que encontremos, como pasta, legumbres, hojas, abalorios o bolitas de papel. También podemos recortar revistas o periódicos para hacer nuestros propios cuadros, o construir otros objetos como portalápices o marcos de fotos. ¡Es muy importante dejar volar la imaginación!
  • Explorar la naturaleza como el mejor escenario para imaginar. Siempre que nos sea posible, es muy positivo que nos convirtamos en exploradores e investiguemos con nuestros hijos en lugares de naturaleza real. Sin duda, ese será el mejor contexto para enseñarles cosas sobre el medio ambiente, las plantas o los animales. Además, podrán descubrir texturas, colores o fenómenos naturales, entre un sinfín de cosas más.
  • Socializar. No solo la creatividad se desarrolla siendo sociables, sino que se trata de un ejercicio clave para estimular otras muchas habilidades que serán claves en su vida diaria. En este sentido, debemos intentar que nuestros hijos hagan nuevos amigos, así como que mantengan el contacto con los del colegio para estar al día.